Para sorpresa de muchos, deleite de algunos y dolores de cabeza para mi persona, acabo de terminar la mudanza del servidor y ahora comienzo de nuevo a postear en este nuestro sitio, el hogar de las crónicas extraordinarias.
Pero lo que me parece por demás interesante es a quien va dedicadas estas líneas que a continuación (y espero que a posteridad) serán dedicadas, a mi persona, y a ustedes, los lectores. Anteriormente realizaba estas historias esperando que X persona las leyera, pero vamos… las cosas nunca salen como uno desea (jajaja, tomando en cuenta de que la lectura es un hábito poco estimado en nuestros días).
El día de hoy tengo un relato muy breve, pero que me hizo reflexionar de lo poco observadores que llegamos a hacer en determinadas circunstancias.
En los últimos meses (casi año y medio) desarrollé una pésime costumbre consumista que todavía me encuentro pagando (y por lo que veo tardaré un poco más de lo deseado) y entre los síntomas comunes de mi mal se encuentra “endeudarse con la tarjeta de crédito”… finalmente, hoy llegó el día menos esperado de los los “compradores compulsivos”, el día de pagar…
De entrada pagar siempre es un gran inconveniente (como es que uno no piensa en eso cuando compra las cosas??), el otro es tener que ir al banco para hacer el depósito (nota mental, necesito otra tarjeta para hacer los pagos en línea de la otra, y luego saco una tercera.. una cuarta, etc etc, nada más no entiendo), porque como acaba de pasar las vacaciones de semana santa, imagínense como estaba la cola del banco!!.
Pues bien, me dispuse a tomar el número para irme a sentar (se supone que para están las sillas en el banco) y mi diálogo con la señorita que estaba en la máquina para repartir los boletos (que no entendía el porque estaba allí, si lo único que hacía era presionar un botón para que diera el ticket) fue el siguiente:
seño – a que viene?
vik – buenas tardes, vengo a pagar mi tarjeta – iluso de mí, creí que iba a contestarme mi cordial saludo.
seño – cuántas transacciones?
vik – una, vengo a pagar nada más mi tarjeta.
seño – tarjeta banamex?
vik – no seño, vengo a pagar la tarjeta de bancomer
seño me pone cara de pocos amigos y dice – sólo puede hacer pagos de banamex
vik – si, era broma, me puede dar mi boleto?
seño – no hay boletos hoy, fórmese en la fila que hicimos con las sillas – nótese que acomodaron las sillas para hacer un laberinto, de tal manera que nadie se podía sentar en ellas porque estaban encontradas.
vik- y entonces, para que me preguntó cuántas transacciones iba a hacer, si me iba a mandar formar?
seño ya no dijo nada y empezó a atender al siguiente “cliente”.
Pues bien, me “pasé a formar” tal como me indicaron “amablemente” por supuesto que hay guardias de seguridad a los costados de la fila como si todos fuéramos presuntos sospechosos de querer asaltarlos, todos hablando en claves medio extrañas (la paranoia está a la orden del día) y atrás de mí en la fila iba una “agradable pareja” que discutían acerca de lo agradables que habían sido sus vacaciones mientras criticaban a toda su familia; pero eso no es lo peor (además de que ya casi conocía a toda su parentela por sus amables descripciones), sino que el chavo empezó a mostrarle las fotografías de las vacaciones que traía en el celular, y como se deben de haber imaginado, estabamos parados abajo de un letrero donde indicaban que estaba prohibido el uso del celular.
En cuestión de segundos se acercó uno de nuestros celadores.. digo, guardias de seguridad del banco, y aquí está parte de la charla entre tan educadas personas:
seguridad – oiga, no puede usar el teléfono acá, guárdelo de inmediato
el wey – no, sólo le estoy enseñando unas fotos a ella
seguridad – pero no puede sacar el teléfono, guárdelo
el wey – pero no estoy hablando con él, no me lo he acercado a la oreja
seguridad – pero que tal si está enviando mensajes escritos? por favor guarde su teléfono
el wey – pero como voy a enviar mensajes si estoy viendo fotos, bueno, ya no le enseño fotos, ya lo voy a guardar…
se aleja el amable fulano de seguridad, y la cola nada más no avanzaba para nada (disfrutarán los cajeros hacer esperar a la gente?) y al cabo de unos minutos me encontraba lamentando mi desafortunado olvido de un libro o revista, empecé a leer toooodo lo que estaba a mi alcance, el boleto del estacionamiento (que por cierto no se hacen responsables por nada que le pase al carro o a tí… entonces, por qué cobran? derechos de piso?, la entrada como si fuera el cine?), los folletos para embaucar a más gente (grandes préstamos con cómodas mensualidades.. si como no…), bueno, hasta empecé a buscar en la cartera los papeles que uno guarda de recuerdo (boleto del metro de 1994… mmm hace mucho que no viajo al metro insurgentes, desde que giov iba en el ipae… uuuuuu, un ticket de compra del aeropuerto de tokyo de starbucks… aaaaa mi termo japonés… me lo robaron en un valet parking de polanco, hijos de la chi…. ) y mientras estaba mentando madres a esos sujetos, se acercaron de nuevo los guardias.
seguridad – oiga, que le dije del celular y ver fotos?
el wey – no pos ya no estoy viendo fotos, sólamente estoy jugando con el celular
seguridad – nos pueden acompañar a nosotros (sic) a salir afuera del banco (sic) por favor ?
el wey – no, como me voy a salir si vengo llegando
seguridad – es que ya le dijimos que no puede sacar su celular
el wey – pero si ya lo traía afuera
vik – …..
seguridad – por favor no haga esto más grande de lo que ya es, salga para afuera del banco (sic)
el wey – pues si me saca a mí, saque a todos los demás que están usando los celulares, como el chavo que está aquí enfrente
nótese que empecé a buscar a un chavo enfrente de nosotros, pero no había nadie.
seguridad – oiga joven, también usté está usando su celular?
vik – me pregunta a mí?
seguridad – pos a quién más le puedo preguntar ? (nótese que el banco estaba a reventar)
vik – pues si estoy revisando mi cartera, ni modo que use “carterófono!!!”
y en eso, con la suerte característica de un sujeto benitesco, me llega un mensaje a la blackberry de messenger, cortesía… de adivinen que persona…
seguridad – ya ve, está sonando!!
vik – y luego?, que suen es diferente a que conteste no?
seguridad – es que tiene que apagar su celular llegando al banco
imagínanse mi coraje y desesperación, por culpa del wey que venía atrás de mí, ya me querían sacar del banco porque estaba revisando mi cartera!!!!…
vik – mire, usted a quién vió usar el celular?
segu – al caballero que está allí
vik – bueno, entonces para que estamos discutiendo?, usted me vió a mí hablar por teléfono?
segu – no pues no, pero el caballero dice que usted si estaba usando el teléfono…
vik – el mismo caballero al que le pidió anteriormente que lo guardara y no le hizo caso?
segu – si, a ese mismo
vik – entonces, ahora por qué le tiene que creer a esta persona que YO estaba usando el celular, si usted no lo vió y estaba enfrente de usted, y nadie más lo notó.
segu – …. no pues si….
para no hacerles el cuento largo, acabaron sacando del banco al fulano este, y a mí me advirtieron que “ni una llamada más al celular prque sino me pasaba lo mismo”. proseguí a pagar (con todo el dolor de mi cartera) y cuando salí, nada más ví a lo lejos seguir discutiendo el de segu y el wey…
No conforme con romper las leyes (por muy raras que sean) hay personas, que quieren embarrar de la culpa a otras, simplemente por estar a su alrededor… nada como mi gente