Una apuesta al corazón, nunca juegues si solo queda tu honor.. y ahora hay una habitación, con un cuadro y un colchón…
Saludos desde las humedas tardes de Bélgica, finalmente el clima ha cambiado y dejó de ser una copia de cancún (aleluya.. este sol es muy ingrato).
Aprovechando que el día de hoy no salí a ningún lugar hasta ahora (estoy a la mitad del viaje y no he parado un día desde que llegué) para contarles del viaje más emotivo hasta ahora, Paris.
Un día antes fui a apartar mi boleto (a diferencia de los demás viajes, tengo que pagar algo “simbólico”) con un costo de 22 euros (muy barato en comparación de que si lo quisiera comprar), amablemente el encargado me tuvo toda la paciencia del mundo para explicarme como funciona eso del apartado de boletos además de que me consiguió boletos para ventanilla en ambos viajes.
Llegó finalmente la mañana deseada, partimos con tiempo de sobra (si me deja este tren no alcanzaba mi conexión en Bruselas y perdía el tren a Paris), todo transcurrió de forma perfecta, llegué a la otra estación y mmm en que asiento me tocaba??, je, los boletos estaban en el idioma local
entonces por lógica entendí que mi vagón era el 8 y mi asiento el 83 (jeje, sino sería un tren demasiado largo), llego a mi asiento y me topé que ya estaba ocupado por una señora cómodamente sentada, ella me dijo apenada que ese era mi lugar y no sé si porque me recordó a cierta persona que a veces se despista un poco o porque me cayó bien que le dije que no había problema, a mi me gustaba sentarme en la silla que daba al pasillo, la señora agradecida me ofreció un chicle dietético, pero pos no puedo comer ningún producto light por problemas de salud.
Para no romper la costumbre, apenas abordé el tren me quedé dormido (necesitaba fuerzas), desperté escasos minutos antes de llegar a mi destino (una voz que hablaba francés creo que decía algo de que iban a cerrar el bar, o eso quise entender).
Finalmente… Estaba en Paris!!!… excelente.. maravilloso.. y ahora pa donde me iba a ir??.. por alguna extraña razón cada vez que iba a ese lugar (je, como si hubiera ido muchas
que payaso) mis acompañantes se encargaban de toooodos los detalles (a donde ibamos a ir, donde se compraban los boletos, donde se tomaba el camión) y me topé que no tenía ni la menor idea de por donde empezar.
Bueno, pos si le pregunto a un policia??, sería un buen comienzo.. me acerco a un policía y le pregunto en mi modesto inglés.. el tipo me ve raro y me dice con un menos modesto inglés “i dont speak english” mientras me señalaba una dirección en la estación.
Pos ni peiper, a irse a la aventura, salgo de la estación listo para comenzar a caminar.. y pienso – pa que lado le doy??, derecha, izquierda?, je, mejor me regreso por un mapa-, entro de nuevo a la estación.
Pensé “si el poli me señalo hacia ese lado, es probable que exista una stand de turistas, y tengo el vago recuerdo de haber acompañado a mi hermana a pedir informes hace unos años”, seguí caminando cuando me topé con un grupo de estudiantes de otra parte… y después de contemplar e intentar adivinar de donde venían, un intercambio breve de ojos, etc etc, pos decidí seguir mi búsqueda a la oficina de informes.
Cuando llegué la cola era igualita a la de las tortillas.. enoooooorme, con puro gringo de la tercera edad [como reconoces a un gringo?, sencillo, a todo gritan "uooooooo, yeeeeees, of courseeeee", ya lo encuentro desesperanteeeee], si me formaba me iba a tardar horas, y sólamente quería saber por donde pasaba un camión turístico que me llevara al Louvre y a la torre Eifeel (con el tiempo limitado debes de poner prioridades), entonces fui directamente a la ventanilla y tomé cuanto folleto encontré, los gringous me vieron un tanto feo (creerían que iba a meterme a la fila?), y salí nuevamente.
Ahora si, con el mapa y la brújula… ups, y la brújula??, no tengo brújula (todas mis amigas se quedaron en México
), pa donde estaba el norte??, carajooooooo.
No pues así no iba a llegar lejos, luego el mapa pone un nombre y la calle se llama diferente.. ches franceses, diseñando mapas son malísimos.
Caminé primero para una esquina y naaaada conocido, luego para la otra y naaaaaada… y en eso se me acerca una chava de extrañas vestimentas, me pregunta si hablo inglés – tal vez me quiera preguntar algo, o necesite ayude- pensé, le dije “yes, why?”, me enseña un papel – será una dirección?, si estoy super perdido- y adivinen que decía:
“Hola necesito ayuda, mi mamá tiene leucemia y llevo dos meses sin encontrar trabajo, acepto euros y dólares”
Le digo en inglés “no tengo dinero” y pa mi pinche buen genio se pone de necia “si si , tienes, ándale, un euro, un dolar, lo que sea”, ya no la estaba pelando porque andaba medio perdido pero ella seguía aferrada en que le diera dinero “que es para un viajero un dolar??”, y pues ya para quitármela de encima le enseño mi cartera “mira, sólo traigo 20 pesos” (literalmente, traía el dinero en la bolsa) “los quieres??”, me hace seña como de mentada de madres y se va (chinga.. limosnera y con garrote, además, que tienen contra nuestros pesos??, es un poquito más de un euro).
Bueno, en que estaba?, a sí, que no tenía ni idea pa donde irme “a ver, una señal o lo que sea!, heeelp” era mi pensamiento… y de repente adivinen que?, pasó un camión turístico verde igualito al que me subí en Luxemburgo… -y ahora, me quedo esperando a que vuelva a pasar o lo persigo?… mmm pos a la goma, a correr- y la escena era muy graciosa supongo, el camión circulando y yo corriendo tan rápido como podía detrás de él, lo bueno es que paró a las dos cuadras (ahora que lo pienso, imagínense que fuera el mismo de Luxemburgo y se estuviera regresando?, ahorita estaría en el hospital por cansancio.. y no creo que aguantara más de 10 minutos persiguiéndolo) , se detuvo y compré mi boleto para viajar un día (22 euros.. WTF!!!!).
[para los que no saben que significa WTF... sería como un "que chingaos??"]
El camión finalmente no estaba lleno de puro gringo, sino de personas de varias edades, chavas muuuy guapas, familias completas… más chavas guapas, un señor compatriota.. más chavas guapas (no les dió un poquito de envidia??).
Comenzó el recorrido, resulta que por los dolorosos 22 euros que pagué tenía derecho a 4 diferentes rutas para conocer París,en la ruta que estaba era la amarilla y quería la linea color verde, necesitaba cambiarme en un punto.
Jjejeje, pasé enfrente del Hard Rock Café, pero ya iba un tanto atrasado – de regreso me detengo un rato-.. pobre iluso.
El camión nos dejó casi enfrente a la opera, aguardamos por cerca de 20 minutos al siguiente camión color verde (según que llegaba en 10), lo chistoso es que todos mis compañeros de viajes hicieron una supuesta fila para que fuera más rápido el ascenso, yo me quedé adelante de la fila (apreciando el bello paisaje y oyendo a unas gringas que relataban su vida a cuanta chava vieran… pero ya me tenían harto su grito “uoooooo” a cada cosa que les decían.. serán retrasadas??).
Aleluya.. llegó nuestro transporte, y para coraje de todos, se detuvo con la puerta exactamente enfrente de mí (pos ni pex… ) todos corrieron y se subieron (detrás del suertudo claro).
Comenzó el recorrido, pasamos enfrente de notredame, del obelisco, y finalmente arribamos a mi primer destino, el museo de Louvre.
Casi todos los pasajeros se bajaron allí, la cola estaba larguíiiisima (la podrán ver en las fotografías), gente de todas partes del mundo (taka taka, guapísimas chavas que hablaban en idiomas totalmente desconocidos, familias enteras, etc), y el
sol a su esplendor, pues ni modo, hora de formarse.
Atrás de mí había una familia supongo que de algún país del cercano (hablaban según yo algo como holandés), en eso recordé que la maleta la tenía que dejar en paquetería, por lo que saqué a mi acompañante de siempre (Pulgoso) de la maleta, empezó a posar y la niña (tendría como unos mmm 6 años) lo vió y empezó a gritar de alegría, entonces el perrito comenzó a actuar para ella (jeje, saludaba, bailaba) ella estaba feliz.
Unos cuantos minutos después arribó un grupo de paisanos (neta no entiendo por qué nada más esto me pasa a mí con los paisanos), y se me hizo raro que en lugar de formarse se acercaron a la puerta, lógicamente los de seguridad los detuvieron,
ellos empezaron a decir “pero nada más queremos entrar al museo!!”.. chale, yo creo que nosotros íbamos a comprar tortillas:( por supuesto que después se fueron a formar, claro, mentando madres y no se que tantas cosas.
La cola era nada más para el detector de metales (revisar las maletas sobre todo), cuando me pasaron el detector manual de metales el encargado me dijo que sacara las cosas de mi bolsa, y se empezó a reir apenas apareció pulgoso (jeje, que debe de haber pensado?).
En el interior de la pirámide no había tanta gente como pensaba, me formé en la fila de compras por tarjeta de crédito (adelante de mí estaba una señora cuyo hijo jamás dejó de llorar), pasados 10 minutos (chale.. que lenta era), todo para que no pasara la tarjeta que traigo (se me hace que se dañó la banda.. ahora si estoy frito porque sólo traigo esta, la otra nunca me la entregaron).
Fuí a guardar mi mochila al guardarropas (error de mi parte), y empecé mi recorrido, primero por las esculturas italianas, después por las pinturas francesas, italianas, españolas, etc etc, pero por más que buscaba a la Mona Lisa no la encontraba.
Y ahora, como la encuentro?, siguiendo mapas soy verdaderamente malo (no se han dado cuenta?), sencillo, persigue a los taka taka.
Todo el camino estaba lleno de letreros que decían “favor de no tomar fotografías en esta sala, para agilizar la visita”, y llegando al cuadro deseado imagínense la cantidad de personas que habían.
Conforme me acercaba oía palabras en un español mal pronunciado, era un grupo de estudiantes argentinos (pero cheeee, que guapas son las argentinas, debo de visitar Argentina), que ocupaban todo el espacio, y para variar como buenos jóvenes no estaban haciendo caso a las indicaciones.
Uno sacó la cámara y más se tardó en apuntar que un che negrote de traje lo agarrara y lo sacara del lugar, le empezó a gritar no se que tantas madres (no hablo francés y estoy contento en esa circunstancia de eso), el chavito con cara de espantado (y quien no si el hijo menor de king kong te agarrara para gritarte??), llegó el que supongo era el encargado de los chamacos y siguieron discuviendo, si tenía idea de sacarme una foto con la mona lisa.. pues desapareció de mi cabeza.
Seguí mi recorrido por otro rato, consulté el reloj del celular y ví que estaba a tiempo, me dirigí a la salida.
Pero que me sale la hermanita de king kong ahora!!, me pregunta en un inglés simiesco a donde iba, pos a la salida chinga.. no no, la salida está por allá!!, -pero yo quiero regresar por donde entré- le dije en mi pobre inglés, ella se puso muy ruda y le empezó a hablar al primito de king kong, con la batalla de la selva perdida, pues salí por otro lado.
Y en efecto, salí por otro lado, ni siquiera estaba cerca de la pirámide, era una salida lateral!!!, no mancheeeen!!!
Para poder sacar mi mochila necesitaba volverme a formar, carajooooooooo!!! y ahora había más gente. Perdí como otros 40 minutos para entrar, pero para mi suerte había un par de bellas señoritas formadas atrás de mí, y empezaron a “medio” hablar español (aunque no dijeron nada trascendente).
Ya con la mochila en la espalda (y el tiempo un poco encima) procedí nuevamente a tomar el camión, como en la ocasión pasada había muuucha gente esperando, y repetí la estrategia, me coloqué hasta adelante y funcionó!!, el autobus se detuvo enfrente de mí (chale, sacando el espíritu gandalla que todos llevamos dentro).
Encontré un super lugar en el camión y proseguimos la marcha, tenía planetado hacer una parada en otros lugares pero con el tiempo encima me resultó imposible, sólo tenía un lugar en mente, la torre eiffel!!.
El tiempo en el transcurso empeoró, no más sol y unicamente nubes.
Llegué a mi destino, el lugar donde comenzó toooodo este cambio en mi vida (si tienen dudas favor de consultar por correo electrónico o en una borrachera, porque es demasiado laaargo para escribir todo, y sobre todo, personal).
Para variar, estaba llenísimo, muchos grupos de niños por todos lados, y mi economía no era la óptima.
HAgamos una pausa, dentro de mis planes se encontraba sacar dinero del cajero para mis gastos en París, pero les digo que mi tarjeta tiene un enorme problema (además de que no habían cajeros adentro del museo), sólamente me quedaban en efectivo escasos 13 euros.
Empecé a buscar el precio del boleto para llegar hasta el tercer nivel (no había viajado tanto para quedarme en el primero), y para mi suerte sólo costaba 11 euros (todavía tenía un excedente de 2 euros).
Subir fue super super tardado, el tiempo entre cada elevador era como de 25 minutos (y esperé dos antes del mío), les contaría otra anécdota de mexicanos, pero ya no quiero hablar mal de mis compatriotas, se los relato para después, pero este estuvo mejor.
Bueeeno, se los digo de una vez, ya iba a subir (Es pegado a donde compras los boletos) y un mexicano (que este si parecía vendedor de tacos en realidad) le dice a la señorita “fooooor” y con los dedos señalaba seis, por supuesto la señorita le dio únicamente 4 boletos, el compatriota repetía la misma escena sin mayor éxito.
Hice mi buena labor del día “oiga, en inglés seis es six, no four.. ese es cuatro”, y como que no me creía este wey… sigo jurando que era de los que se ganaron el viaje con cerveza sol, porque tenía más cara de borracho de cantina que de viajero.
Luego de todo esto finalmente empezó a subir el elevador, es una sensación increíble, no es algo común subir tan alto (a menos que trabajes en la torre mayor), cuando salí del cuarto metálico, se soltó la lluvia (como la ocasión pasada).
Es necesario tomar otro elevador para el último piso, como siempre, es necesario formarse (el tiempo comenzaba a vislumbrarse como un posible enemigo), lo bueno es que no fue tan tardado como en el piso anterior.
Al llegar al último piso, me llovieron mil emociones, perdón por no relatar todo lo que ocurrió arriba, pero es demasiado personal (en extremo), sólo les digo que se debe de estar pendiente a todas las señales que nos dan.
Bueno, acabada la visita y luego de escuchar “carta a francia” procedí a bajar, pero pues ya saben.. había demasiada cola, y ahora si ya era tarde, tenía que correr, mi plan original era tomar el autobus a más tardar a las 3:50 (por aquello de que pasara algún contratiempo en el camino), lástima que ya eran 4:20 cuando bajó el elevador.
El camión estaba a punto de arrancar (otra vez a correrle), subí y pues arrancó.. pero para acomodarse unos metros adelante (Chin….), pasaron 10 minutos y no se movía (más chin….).
El chofer estaba platicando con no se quien!!!, pinche conductor, se me haciá tarde y en su desmadre..
Ya que acabó de comadrear este wey arrancó el camión, ya tenía el tiempo encima, cuando llegamos al punto de cambio de ruta ya eran 4:50. Pensé que no se iba a tardar en llegar el otro, serio error.
El nuevo camión arribó a las 5:10 (fuuuuuuck), pensé “ya valió, no voy a llegar, no tengo dinero para quedarme porque la tarjeta no pasó y este tipo que va como microbusero buscapasaje), sólo veía que los minutos volaban y la distancia era muuuy grande.
Pos com diriá mi abuelita “le rogué a toodos los santos que pasara un milagro”, era la hora pico, las calles se cubrían de vehículos pitando al unísono, el carril para autobuses estaba repleto y ni para cuando se vaciara.
5:25, 5:30, 5:35, 5:40 y nada, no se veía para cuando llegar (salía el tren a las 5:50), pues como no había más opciones que le pregunto al conductor -para donde queda gare du nord??- él me dijo que como 3 cuadras a la izquierda y 2 para arriba, le pedí que abriera la puerta del camión y corrí cual chamaco que le cierran la puerta de la escuela (dedicado a aquella niña que siempre se regresa a su casa porque llega tarde).
Ahora si corrí como nunca, choqué con cuanto estorbo se puso en mi camino, me resbalé en la arena (casi caigo), grité en todos los idiomas que conozco (2) a la gente que me dejara pasar, etc etc.
Llegué a la estación del tren siendo las 5:49 pm (fiuuuu), pero ahora, de donde sale el tren??
A encontrar una pizarra para revisar, seguí con la política de “quítate que te empujo”, al checar, el tren salía al as 5:55 (tenía 6 minutos de sobra) me alejé corriendo igual (sino la gente iba a pensar que sólo los empujé por gusto.
Abordé el tren a las 5:50, todavía me dió tiempo de ayudar a un grupo de niños paisanos que no sabían donde les había tocado sentarse ene l tren (leían el número de asiento y de vagón al revés).
Se supone que me tocaba el asiento que daba a la ventanilla, pero ahora se lo cedí aun tipo enorme que tenía cara de pocos amigos, no hay que molestar a los que ya estaban sentados
De regreso me vine leyendo mi libro, llegué a Bruselas, hice el cambio de tren y llegué a Mechelen.
Hoy me quedé en casa reposando de tantas carreras, por algo no soy maratonista.
Mañana quiero no caminar tanto, tal vez amberes, tal vez bruselas.
Por cierto, no me envíen correos con fotos anexas ni archivos pesados, no los puedo checar ni descargar, y ya no voy a usar skype por un tiempo. Ya no tengo transferencia!!!.
Desde el sitio donde siempre estoy pensando en tí.. oh mi eterna obstinación
y anotando lo que siento que nos pasa aquí… aunque no sea lo mejor
fragmento de “carta a francia”, yo lo vivo, pero a la inversa