Hoy ha sido un día con no muy buenas noticias, dejaré las de la escuela fuera porque no tengo ganas de hablar de eso (y no creo que les agrade mucho, pero parece que todavía no aprendo a controlar el mal temperamento), simplemente les relataré mi encuentro con mi amigo de cuatro ruedas.
Todo comienza varias semanas atrás, cuando mi carro fue al servicio de los 75,000 km (happy birthday to youuu!!), algo rutinario pero con funestas consecuencias.
De entrada, cuando regresó de su intervención en la agencia (su cirugía plástica) ví que estaba un poco raro, ya no tenía el despegue de antes… se trababan las velocidades y olía a quemado.. pues bien, entró de nuevo a la agencia para que lo revisaran, y hoy me tocó ir a revisarlo.
La Agencia se encuentra en la hermana provincia de Toluca (hogar de una serie de sujetos que visten de rojo cuando van al futbol), así que acompañado de mi primo luis angel y otro amigo comenzamos la aventura a ese hostil lugar.
Partimos de Santa fe (hogar de la escuela donde estudio) usando la autopista más cara del mundo (50 pesos!!!) con destino a toluca, en el camino nos topamos con gran cantidad de provincianos que tapaban todos los carriles con sus vehículos (léase carros, camiones, carruajes, diligencias, etc etc), el objetivo era esquivarlos a todos sin chocar y evitando a la federal de caminos (difícil misión, sobre todo que los provincianos cuando dan vuelta en la carretera se cambia 2 a 3 carriles), luego de arriesgadas y temerarias maniobras recorrimos tan agresivo camino, creíamos que nuestras penurias habían terminado… que ilusos éramos.
Pues bien, confíabamos en que los anuncios nos llevarían a nuestro destino (jajajajajaja), a duras penas encontramos uno o dos que medio nos orientaban, y pues lógicamente, nos perdimos por bastante tiempo, entonces usamos la vieja filosofía tunesca “maneja hasta llegar al destino” y por extraño que parezca, siempre funciona!!!.
Dimos varias vueltas por todos lados, hasta que apareció la avenida de las torres, luego de eso fue cosa de niños (o sea muy sencillo) dar con la agencia.
Al llegar, nos dijeron que la persona que buscaba no estaba en ese momento (nooooooooo!!), pero una señorita me podía atender.
Le expliqué mi triste historia (bueno, para mí si es triste esta historia) y me condujo hasta al lugar donde estaba mi amigo!!.
Fue un momento muy emotivo cuando me senté de nuevo frente al volante (en el asiento por supuesto), al darle vuelta a la llave y presionar el acelerador.
La señorita me dijo que podía ir a probarlo a la calle de enfrente, pero que era muy corta para alcanzar a meter tercera (jejejeje, me retó), antes de que acabara me arranqué como es costumbre
un poco rápido y tras una maniobra interesante (de esas que le agradan a mis pasajeros) me le cerré a una camioneta (jejeje, no puedo perder la costumbre) de una forma agradable. Di una vuelta en U y comenzamos la prueba.
Era necesario desmentir a la señorita incrédula de que podíamos meter tercera en la avenida (no entiendo por qué.. estaba bastante amplia), metí el acelerador a fondo y comenzamos!!!, fuimos tan rápido como pudimos (creo que íbamos rápido porque dejó de hablar apenas metí tercera) y efectivamente, llegué hasta cuarta (quien dijo que no se puede).
Tras una dulce vuelta en U tan rápido como pude (aaa viejos tiempos) intenté llegar a quinta en esta ocasión, pero apenas iba en cuarta la señorita me dijo “bueno bueno, creo que ya lo probaste, ya no es necesaria otra vuelta”… no aguanta nadaaaa!!!.
Pues mi carro no quedó como antes
perdió bastante potencia, pero aún así sigue siendo el fiel compañero de carreras
parece que llega hoy por la noche a mi casa, ya era hora.. se extraña…